martes, 29 de mayo de 2012

Proantocianidinas, poderosos agentes salutíferos


Las proantocinidinas, también conocidas como proantocianidinas oligoméricas (OPC), son principios activos de los vegetales que han demostrado tener potentes propiedades en cuanto a su capacidad de brindar beneficios a la salud y contribuir como recurso antiaging; entre los argumentos que sugieren la vigilancia en cuanto a la incorporación diaria de cantidades suficientes de estas sustancias, las investigaciones determinan lo siguiente:

- potentes antioxidantes.
- protección de los vasos sanguíneos.
- profilaxis de las infecciones.
- preservación del daño causado por el tabaco.
- retardo del envejecimiento general de los tejidos.
- retardo del daño del ADN.
- moretones de fácil aparición.
- edemas.
- hemorroides.
- varices.
- retinopatía
- protegen al colesterol de la oxidación.
- menor incidencia de arteriosclerosis y de sus consecuencias asociadas.

Entre sus fuentes nutricionales se destacan las siguientes:

- semillas de uva
- corteza de pino
- arándano
- espino blanco
- cítricos
- cacao
- manzana
- cacahuates
- almendras
- té verde

Durante la década de los noventa se popularizó la venta de complementos a base de corteza de pino marítimo francés y extracto de semillas de uva.  Junto con ellos, y por compartir propiedades, renovaron su credibilidad algunos nutrientes clásicos como los bioflavonoides cítricos, las grosellas, el vino tinto o el espino blanco; también otros se volvieron familiares en las tiendas de salud, tales como el té verde, el arándano azul y rojo, entre otros. Todos estos nutrientes tienen su especificidad de acción pero comparten generalidades.

Pero el uso de las proantocianidinas en la medicina moderna tiene su antecedente mucho tiempo atrás, en 1534, cuando un explorador francés y su tripulación estaban atrapados por el hielo en el Río San Lorenzo donde hoy son los Estados Unidos. Muchos de los marinos fueron salvados del escorbuto por un nativo que les indicó que bebieran té de las agujas y la corteza de un pino que crecía en la región. Unos cuatro siglos después, Jacques Masquelier de la University of Bordeaux se encontró con esta historia e investigó los principios activos de los pinos; pronto pudo elaborar un extracto de la corteza del pino marítimo francés y verificó que tenía algunas de las propiedades de la vitamina C. Este hecho disparó muchas investigaciones que dieron paso a un campo fértil dentro de las ciencias de la salud.

Ha corrido mucha agua bajo el puente, y a pesar de la sofisticación de la ciencia contemporánea, realmente en términos prácticos tan solo confirmamos lo que ya sabíamos que era útil; a lo sumo hoy sabemos como actúan determinadas sustancias como las proantocianidinas, pero el consejo práctico sigue siendo el mismo: come sano y natural, procura incorporar una amplia variedad de frutas y verduras crudas a tu dieta, utiliza las plantas medicinales con buen criterio y apoyándote en la sabiduría ancestral que se revitaliza en la investigación actual.


¡Universos de Bendiciones para que la salud se manifieste plena en ti

Pablo de la Iglesia


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Bibliografía:
-Las proantocianidinas contra la degradación de los vasos sanguíneos; www.elmundobienestar.com